Que el confinamiento no te cueste tu salud mental: recomendaciones y estrategias

Al principio de escuchar hablar del coronavirus o COVID-19, muy pocos imaginábamos el alcance que este nuevo virus iba a tener a nivel mundial y las repercusiones que iba a tener en nuestras vidas. Y es que el coronavirus llegó para quedarse (al menos por un tiempo) y con ello el confinamiento como medida necesaria para hacerle frente. Para muchos el afrontar esta situación de alarma social y aislamiento está suponiendo un importante reto sin precedentes.

Además de los miedos propios de toda pandemia como son el miedo al contagio, a enfermar, a que mueran seres queridos, a que los productos básicos escaseen o a que haya una recesión económica; existe un malestar añadido que si bien algunos lo están llevando con filosofía, para otros está suponiendo estar en la cuerda floja emocional, día sí y día también. Y ese malestar viene proporcionado por el parón laboral, social y de ocio al que nos estamos viendo sometidos debido al confinamiento que nos toca llevar a cabo.

Y es que las circunstancias de cada cual son variopintas: los hay que viven en casas con exterior y suficiente espacio, los que viven en pisos de 30 metros cuadrados, los que viven solos o los que lo hacen con amigos. También quien comparte vivienda con prácticamente desconocidos o los que están pasando por esto con su familia. Los que tienen niños, los que tienen perros, los que tienen a una persona mayor a su cargo o los que dependen de otros para llevar una vida normalizada. También existen diferencias entre quien económicamente está bien posicionado o, al menos, su puesto de trabajo o su fuente de ingresos no peligra, y los que se pasan el día echando cuentas para ver cómo salen de esta más o menos airosos. Cada situación va a ser distinta y esto podrá determinar en mayor o menor medida el impacto que este aislamiento forzoso tenga en nuestras vidas. Sin embargo, cuando hablo con mi familia, amigos o leo los comentarios de algunos conocidos en redes sociales, he podido apreciar que las circunstancias individuales de cada cual no predicen necesariamente el cómo una persona está llevando esta situación.

Entonces, ¿de qué depende que una persona lleve mejor o peor este aislamiento? Pues como casi todo en esta vida, dependerá de cómo tú quieras enfocar esta situación, de cómo sepas adaptarte, de si consigues ser proactivo/a y buscar soluciones o si prefieres quedarte en el bucle de la frustración, de si te conoces a ti mismo/a lo suficiente como para saber qué cosas te sientan bien y cuáles no, de si sabes mantener tus pensamientos negativos a raya y de si eres capaz de ser lo suficientemente flexible para adoptar nuevas pautas y deshacerte de los comportamientos y actitudes que no te llevan a nada positivo.

Recordemos que toda emoción tiene su razón de existir, todas tienen una funcionalidad y todas nos aportan algo positivo, incluso las emociones desagradables. Por ello, el miedo nos prepara para actuar o luchar contra algo que percibimos una amenaza, la frustración nos permite ser creativos/as y buscar otras soluciones cuando todo lo demás no funciona y la tristeza favorece que estemos más introspectivos/as y nos orienta a reflexionar sobre porqué nos sentimos tristes y qué ha sucedido para que estemos mal, a la vez que nos vuelve más receptivos/as a recibir el cuidado y apoyo de los que nos rodean. Por tanto, ¿por qué no asumir que tenemos esas emociones, aceptarlas y transformarlas para hacer algo útil con ellas?

Reflexiona y escribe por qué te sientes mal y a qué tienes miedo. Una vez que lo tengas claro será más sencillo ver qué puedes hacer para minimizar el impacto negativo de lo que temes. También recuerda que muchas veces lo que tememos está únicamente en nuestra cabeza y que por tanto, es necesario no preocuparnos en exceso por cosas que aún no han sucedido. Intenta no anticipar innecesariamente ni catastrofizar. Recuerda todas las veces en que en el pasado te preocupaste por cosas que finalmente nunca ocurrieron.

Elabora una lista de actividades y tareas para hacer durante el confinamiento. Esta lista debe contener tanto tareas laborales y de organización, como actividades gratificantes. Cuanto más ricas y variadas sean estas actividades gratificantes, mejor. Por ello, lo ideal sería incluir actividades de ocio saludable (hacer ejercicio, hacer una clase de yoga, fitness o pilates online, bailar, meditar), de ocio intelectual (leer un libro, hacer un curso online, estudiar un idioma, ver un documental sobre algún tema que nos interese), de ocio artístico (pintar, manualidades, tocar un instrumento, escribir), de ocio doméstico (jardinería, cocinar, coser, bricolaje) y de ocio sedentario (ver una película, escuchar música, jugar a un juego de mesa). Si a lo largo del día o de la semana conseguimos llevar a cabo al menos alguna actividad de cada tipo de ocio, nos sentiremos más realizados y equilibrados, con el consiguiente impacto positivo que esto tendrá en nuestro estado anímico. Es importante planificar las tareas diarias para evitar caer demasiado en la improvisación y en la pereza.

Mantén tu hogar y a ti mismo limpio y presentable. Vístete y arréglate por las mañanas, no te quedes en pijama todo el día. Mantén tu casa limpia y ordenada ya que vivir en un entorno sucio y/o muy caótico no favorece la paz mental. Aprovecha para hacer cosas que siempre has querido hacer pero que por falta de tiempo al final nunca hacías, como por ejemplo hacer alguna limpieza a fondo u organizar el armario, la despensa o documentos. También puedes aprovechar para hacerte algún tratamiento de belleza casero como ponerte una mascarilla, darte un baño o ducha relajante o depilarte/afeitarte.

Evita la sobreinformación. Si quieres saber qué está pasando en tu entorno, dedica un rato al día para hacerlo, no más, y nunca antes de irte a dormir. Puedes elegir un par de medios para informarte y una vez hayas podido ver cómo está el panorama mundial, apaga la tv, la radio o deja de leer las noticias, desconecta y ponte a hacer alguna de las muchas actividades agradables y productivas que puedes hacer.

Mantente en contacto con tu familia y amigos. Llama por teléfono o haz video llamadas con la gente que te importa. Incluso puedes organizar reuniones online con varias personas a la vez donde podréis charlar, reír y relativizar sobre esta situación que todos estamos viviendo. Mantenerse conectado socialmente es importante al igual que tomar las cosas con perspectiva y sentido del humor.

Si estás conviviendo con alguien, quizá es un buen momento para estrechar lazos o enriquecer vuestra relación haciendo actividades diferentes. Por otra parte, es positivo que busques tu espacio y tengas momentos para estar contigo mismo/a para evitar posibles sobrecargas.

Aprovecha para tomar esto como un momento de estar contigo mismo/a y recapacitar sobre las cosas importantes de tu vida. ¿Sientes que estás lo suficientemente cultivado/a o que por el contrario te aburres con facilidad? ¿Te gusta la vida que llevas normalmente? ¿Qué tienes ganas de hacer cuando todo esto pase? ¿Cómo quieres enfocar tu vida? Responder a este tipo de preguntas te ayudará a que empieces a trabajar para conseguir aquello que creas que falta en tu vida o a luchar por mantener lo que en la actualidad tienes y valoras. Las situaciones que nos ponen a prueba nos dan mucha información sobre nosotros mismos e invitan a la introspección. Sé valiente y atrévete a ver más allá de tu yo más superficial. Recarga pilas para que cuando esto acabe, tengas claros cuáles son tus objetivos y cómo conseguirlos.

Y si en todo este proceso de analizar tus emociones y tus miedos, de mantener a raya tus pensamientos negativos, de descubrir qué te gusta y qué te hace feliz, de trazar un plan para conseguir tus objetivos vitales, etc., te sientes perdido/a o abrumado/a y no sabes cómo empezar, quizá sea hora de empezar un proceso terapéutico para hacerlo con ayuda y en compañía. ¿Me dejas ayudarte?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Necesitas ayuda?

Si buscas un psicólogo o sientes que necesitas ayuda no lo dudes y ponte en contacto conmigo. Estaré encantada de ayudarte y escucharte.

Contacta ahora